Alfabetización temprana

Concepto

En un sentido general, el término alfabetización hace referencia a los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura. En este campo, alfabetización temprana designa la primera etapa de un largo proceso de adquisición de la lengua escrita, que tiene lugar en la primera infancia, desde el momento del nacimiento hasta los ocho años, por lo que comprende también una etapa previa al ingreso en el sistema formal de educación. En este sentido, el término incluye todas las experiencias del niño con el lenguaje, incluyendo el oral, a través de canciones, versos, relatos y juegos lingüísticos.

En cuanto a la lengua escrita, la alfabetización temprana comprende los primeros acercamientos del niño a los materiales impresos que se encuentran en su entorno, los libros que le son leídos e imágenes que le son mostradas, y las conversaciones que mantiene con sus padres o cuidadores sobre esos materiales. Además, supone sus experimentaciones iniciales con instrumentos de escritura, como lápices, teclados, pinceles, entre otros, hasta lograr un dominio del sistema de escritura que le permite leer y escribir de manera convencional y con autonomía.

Análisis

Tradicionalmente se creía que, para aprender a leer y escribir, los niños debían alcanzar un determinado nivel de madurez, que se lograba a una cierta edad, la cual variaba según postulaban los especialistas. Algunos recomendaban iniciar el proceso a los tres años, mientras que otros sugerían esperar hasta los siete. Además, había coincidencia en que la adquisición de la lengua escrita era fruto de la educación formal. Sin embargo, a raíz del hecho de que algunos niños comenzaban a leer y escribir antes de ingresar a la escuela, a edades muy tempranas, hacia mediados del siglo XX comenzaron a desarrollarse investigaciones para determinar a qué se debía el fenómeno de la por entonces llamada alfabetización emergente. Se encontró así que estos niños pertenecían a hogares letrados, en los que se leía y escribía habitualmente, por lo que ellos tenían la posibilidad de explorar materiales de lectura y escritura que se encontraban en su entorno familiar. Asimismo, se observó que los adultos les leían regularmente textos de distinta índole, aunque preferentemente cuentos, y que después de las sesiones de lectura se desarrollaban conversaciones sobre los hechos narrados. Por otro lado, los adultos festejaban las producciones de los niños, sean dibujos o escritos, aunque solo fueran garabatos que imitaban la escritura formal.

El término alfabetización emergente responde al paradigma dominante en la época en que fue acuñado, el constructivismo natural, basado en las ideas de Piaget. Al cabo de unas décadas, se comprendió que estos aprendizajes no estaban únicamente vinculados con estadios naturales, sino que eran ante todo producto de la participación de los pequeños en un ambiente sociocultural específico. Así, se propuso la designación alfabetización temprana, más ligada a un enfoque vigotskiano.

Implicaciones

Las investigaciones realizadas en los hogares en los que vivían los niños que aprendían a leer tempranamente sirvieron para el desarrollo de nuevos enfoques en la enseñanza inicial de la lectura y la escritura en el ámbito del nivel preescolar y primario. En la actualidad, lejos de partir de ejercicios motrices o de la enseñanza de letras y sonidos aislados, se sugiere proponer a los pequeños actividades que los involucren en la escucha de cuentos y de textos expositivos sobre temas de interés. Para ello, se suelen generar situaciones de lectura compartida. En estas, el maestro lee en voz alta un texto y, paralelamente, conversa con los niños sobre los contenidos del texto. Asimismo, discuten sobre los significados construidos por medio de las imágenes.

En este sentido, los nuevos diseños curriculares para el desarrollo de la alfabetización temprana e inicial proponen el contacto frecuente de los pequeños con los libros y con otros materiales de lectura, y la posibilidad de acceder a la utilización de herramientas de escritura variadas, todas ellas situaciones generadas en distintos contextos, como los de juegos en rincones y visitas a bibliotecas. Se recomienda también el desarrollo de sesiones de intercambio oral acerca de los hechos narrados, de experiencias personales y de conocimientos adquiridos a través de distintos medios de información. Por ello, es habitual que en las aulas del nivel inicial y de los primeros años de la escuela primaria se realicen rondas de conversación, en las que se comparten noticias o se discuten distintos puntos de vista sobre un tema, de modo que se impulse la argumentación desde el inicio mismo de la escolaridad.

Una de las actividades más valoradas para la enseñanza de la producción de textos es la escritura compartida. Ante una situación que requiere la elaboración de un texto escrito, se invita a los niños a pensar entre todos el contenido que se desea transmitir y sobre las formas más adecuadas de comunicarlo. Luego, ellos le dictan a la maestra el texto para que este quede fijado en un soporte. A través de estas estrategias, se pretende reproducir las condiciones que favorecen el desarrollo de la lectura y la escritura con sentido, similares a las que se viven en medios estimulantes, de modo que todos los niños puedan acceder a ellas a través del sistema educativo, especialmente aquellos que no han tenido oportunidad de hacerlo en sus hogares.

Referencias

Braslavsky, B. P. de (2004), ¿Primeras letras o primeras lecturas? Una introducción a la alfabetización temprana, Buenos Aires: FCE.

Braslavsky, B. P. de (2005), Enseñar a entender lo que se lee. La alfabetización en la familia y en la escuela, Buenos Aires: FCE

International Reading Association (IRA) & National Association for the Education of Young Children (NAYEC) (1998), «Learning
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McLane, J. B., McNamee, G. D. y Filella, R. (1999), Alfabetizacion temprana ́ , Madrid: Morata.

Neuman, S. B. y Dickinson, D. K. (2003), Handbook of early literacy research, New York: The Guilford Press.

Fecha de ultima modificación: 2014-04-02