Analfabetismo funcional

Concepto

Se entiende por analfabetismo la falta de instrucción básica en una población, sobre todo en lo que afecta a la lectura y la escritura. Suele hablarse de una sociedad analfabeta cuando la mayor parte de las personas que la integran no sabe leer ni escribir, pero hemos de tener en cuenta que conocer el código no nos capacita para hacer un uso adecuado de esa lectura y escritura. Sería lo que se conoce como analfabetismo funcional (Londoño, 1990). Dicha situación se reconoce en aquellos usuarios formados de un modo primario, cuyo manejo de la lectura y la escritura no les permite hacer un uso efectivo de estas habilidades, dadas sus limitaciones para interpretar, recrear y crear a través de los textos. El analfabetismo funcional se aborda desde su dimensión social, al lado de lo que supone una mera capacitación técnica. El término se extendió a partir de los años treinta del siglo xx en EE. UU. y comenzó a tratarse en su vinculación con la educación de adultos, una de las principales preocupaciones de la Unesco.

En la actualidad se ha generalizado el concepto de analfabetismo digital, referido al manejo de los nuevos modos de interacción surgidos con la popularización de las tecnologías de la información y la comunicación. En cierta medida, este segundo término se vincula al que nos ocupa, puesto que la funcionalidad de la alfabetización en la actualidad viene unida al manejo de las nuevas herramientas y espacios para la lectura y la escritura.

Análisis

El analfabetismo se considera un problema cuando la sociedad comienza a basar gran parte de su relación social o formación cultural en la palabra escrita. Obviamente, el analfabetismo perduró durante mucho más tiempo entre la población más desfavorecida que no tenía acceso a la educación, hecho que actuaría con un efecto cíclico, dado que la imposibilidad de acceder a la lectura y la escritura venía a mermar sus posibilidades de ascenso social. En la actualidad, todavía un buen número de países en todo el mundo cuentan con índices muy elevados de personas que aún no saben leer ni escribir; todo ello sin olvidar la amplia tasa de analfabetismo funcional, encubierto bajo una falsa idea de población alfabetizada (Fregoso Peralta, 2010 y 2011).

Hemos de aclarar que el término analfabetismo no ha de entenderse como sinónimo de incultura, como pudiera afirmarse. Existe una gran diversidad de colectivos sociales y grupos étnicos ágrafos, que viven insertos en una cultura de la oralidad a través de la cual han forjado sus señas de identidad; en estos casos no tendría lugar hablar de analfabetismo, puesto que no existe un código escrito de referencia. A lo que asistimos a menudo es a una importante confusión conceptual y hablamos de incultura, cuando en realidad nos estamos refiriendo a una ausencia de formación o de instrucción a través de los cauces educativos en el seno de una sociedad letrada. Para un analfabeto funcional van a resultar complejas tareas cotidianas en dicho contexto como leer la prensa, interpretar un mapa, entender las señales de tráfico o los carteles informativos. De ahí la dimensión social que lleva a entender este término como una competencia que capacita a los individuos para desenvolverse en los distintos ámbitos de la vida (Freire y Macedo, 1989).

Implicaciones

Detectar y superar el analfabetismo funcional supone uno de los principales retos desde la perspectiva docente actual. Existe una gran preocupación por acabar con el analfabetismo desde los grandes estamentos sociales. Sin ir más lejos, la ONU proclamó el 8 de septiembre Día Internacional de la Alfabetización, así como más tarde declaraba el período 2003-2012 como la Década de la Alfabetización, con la intención de reducir a la mitad el analfabetismo mundial. En los últimos años se ha difundido con bastante éxito en diversos países el método cubano Yo sí puedo para luchar contra las altas tasas de analfabetismo, sobre todo en los ámbitos rurales. Ahora bien, no hemos de perder de vista que dicha lucha no debe dejar enmascarado el analfabetismo funcional del que estamos hablando. Podemos decir que la tarea de alfabetizar no acaba en las destrezas primarias; es tarea de los educadores y formadores garantizar una alfabetización eficaz que persiga el desarrollo de la competencia comunicativa.

En este sentido es importante concebir la lectura y la escritura como dos agentes paralelos de socialización que nos ayudan a entender el mundo y, por lo tanto, a integrarnos en una colectividad letrada cuyo funcionamiento queda regulado por múltiples lenguajes (Suárez, 2006). Tengamos en cuenta que el analfabetismo funcional no solo se manifiesta en aquellas minorías que han recibido una escasa escolarización, sino que está presente en un porcentaje de la población mucho más alto de lo imaginado (Gallo, 2007). Además de las experiencias particulares que los centros educativos y los docentes ponen en práctica para salvar esta situación, es interesante mencionar iniciativas de gran calado y repercusión como la Cátedra Unesco para la Lectura y la Escritura en América Latina (http://www.unesco-lectura.univalle.edu.co/inicio_bienvenida.html) o la Red de Universidades Lectoras (http://universidadeslectoras.org/), que están abogando por una defensa de la lectura y la escritura desde una perspectiva funcional e interdisciplinar, eje de la inserción social, la riqueza intelectual y la construcción de un mundo próspero e igualitario.

 

Referencias

 

Fregoso Peralta, G. (2010), «Diagnosis sobre habilidades lectoescriturales de estudiantes en el Centro Universitario de Los Altos», Álabe, 1, www.revistaalabe.com.

Fregoso Peralta, G. (2011), «El lenguaje articulado como herramienta para el desarrollo de infraestructura intelectual en la Educación Superior», Álabe, 3, www.revistaalabe.com.

Freire, P. y Macedo, D. (1989), Alfabetización: lectura de la palabra y lectura de la realidad, Madrid: MEC.

Gallo, P. (2007), Desarrollo de la comprensión lectora durante la adolescencia: bases psicológicas para un programa de prevención del «analfabetismo funcional»,Madrid: CEPE.

Londoño, L. (1990), El analfabetismo funcional: un nuevo punto de partida, Madrid: Ed. Popular.

Suárez, Á. (2006), La lectura como instrumento de cultura, Badajoz: Eureka.

Viñao Frago, A. (1999), Leer y escribir. Historia de dos prácticas culturales, Naucalpán de Juárez: Fundación Educación, Voces y
Vuelos.

Wagner, D. A. (1998), Alfabetización: construir el futuro, Paris: Oficina Internacional de Educación, Instituto Internacional de
Alfabetización.

http://www.unescolectura.univalle.edu.co/inicio_bienvenida.html;

http://universidadeslectoras.org/ 

Fecha de ultima modificación: 2014-04-02