Animación sociocultural. Gestión cultural

Concepto

La animación sociocultural es un conjunto de prácticas, métodos y técnicas con intencionalidad educativa, contenido cultural y continente social, con la pretensión de mejorar la calidad de vida de un colectivo o comunidad de personas. Un objetivo que se concreta en favorecer el acceso a una vida más activa y creadora, mejorar la autonomía personal y grupal, aumentar la interactividad comunitaria o potenciar la capacidad transformadora del entorno. La animación sociocultural aparece por vez primera citada en una iniciativa de la Unesco en Austria (1950) y ha sido en Francia donde se ha desarrollado más como profesión. Aunque existen algunas experiencias pioneras que beben de su filosofía en España (ateneos obreros, misiones pedagógicas, universidades populares, etc.), es con la llegada de los ayuntamientos democráticos cuando se populariza, quizá en demasía y con decepcionantes resultados, su aplicación práctica. Tal vez su acepción más aceptada sea la de una metodología de acción socioeducativa que, partiendo del protagonismo grupal, busca el desarrollo comunitario. En todo caso, son frecuentes las referencias a su polisemia y a la variedad de términos afines que la adjetivan. Hoy en día, sobre todo ante los fracasos de las políticas culturales institucionales, se detecta una clara voluntad de recuperar y actualizar dicho concepto.

El término gestión cultural obedece a una concepción más operativa y profesional de la cultura. Se pretende alcanzar los objetivos con unos indicadores de eficacia y eficiencia muy en la línea de la visión economicista o extracultural de la cultura en detrimento del aspecto relacional de la misma. En España, su uso y profesionalización se generaliza a partir de los años ochenta del siglo XX.

Análisis

Animación y gestión cultural no son sinónimos, pero pueden y deben ser formas complementarias de proceder en la acción educativa y cultural con la ciudadanía y los colectivos que la representan. Para un territorio dado, se recomienda diseñar e implementar una única política cultural consensuada con la diversidad de agentes con incidencia en él, fortalecida con una complementaria diversidad de estrategias que beban de sendos conceptos. La cultura sirve de dispositivo generador y constructor de la comunidad. Cualquier política cultural persigue tanto objetivos sociales y edu- cativos, como políticos –legitimación, rentabilidad electoral…– y económicos. Enfatizar los dos últimos es aceptable siempre que no se pierdan de vista los primeros.

Implicaciones

La animación sociocultural se demuestra más eficaz a escala microsocial y en un contexto sociocomunitario específico. De esta forma, su praxis se produce en una comuni- dad delimitada. Tiene como objeto el implicar preferentemente a sus miembros o grupos organizados en proyectos educativos, sociales y culturales, por ejemplo: el fomento de actitudes y comportamientos que incentiven la interrelación y la participación social;la promoción de la creatividad y la capacidad expresiva; la consecución de la autorrealización individual y la transformación social, etc.; de ahí que el marco de acción local parezca el más pertinente para la puesta en práctica de sus preceptos y métodos. En la actualidad, como modelo de acción-intervención, se aplica a distintos ámbitos: animación turística, teatral, hospitalaria, deportiva, sociocomunitaria…, y en varios sectores de población no exclusivos entre sí: infancia, juventud, tercera edad…

Al pretender incidir en diversos ámbitos de la vida de las personas y de las comunidades, o debido a su carácter intergeneracional e interdisciplinar, se encuentran ciertas diferencias en su materialización práctica. Ello depende de si se pone énfasis en lo educativo, en lo social, en lo cultural o en lo económico.

Animación y gestión, en la práctica, suelen obedecer a conceptos sensiblemente distintos de cultura. La primera maneja una visión amplia, imaginada y creada en la cotidianidad de las personas, no estrictamente vinculada a las bellas artes o al ocio como parecen esenciales componentes de la segunda. La animación sociocultural potencia valores, hábitos y actitudes de compromiso social. Una concepción de cultura, esta, como patrimonio y meta común, al alcance de todas las personas, en el proceso de construcción de nuevas formas de relación, expresión y comunicación social.

Referencias

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Pose, H. (2006), La cultura en las ciudades. Un quehacer cívico-social, Barcelona: Graó.

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Ventosa, V. (coord.) (2006), Perspectivas actuales de la animación sociocultural: cultura, tiempo libre y participación social, Madrid: CCS.

Fecha de ultima modificación: 2014-04-22